Subrayar con un dedo la línea de sus labios
diciembre 18, 2008
En el borde de las tazas nos encontramos. Pronunciamos frases escogidas con anticipación, respondemos con monosílabos certeros, nos obsequiamos miradas mitad secretas-mitad vacías. No se me ocurre en ese momento -pero después no me dejará dormir- que han dejado de recorrerte el cuerpo los vendavales tan densos que nos acercaban, que has dejado de sentirle la textura a las palabras que nos enlazan y tumban en la hamaca de una bodega llovida. Ahora enhebramos silencios para poder mecernos juntos, tanteamos sombras necesarias y esbozamos el líquido que apenas tocamos. Tal vez el olor de la cereza nos restituya las huellas que hemos borrado por la mañana, tal vez el gato que fuma en tu casa nos entregue el secreto del paralelismo de los cuerpos, tal vez debí prometer llorar todas tus lágrimas… tal vez. Ahora todo es prescindible y nuestra vida queda en el borde de las tazas: cada día las vivimos, para después lavarlas.
